Mejora tu vida

Por Claudia Rosas

Una mujer puede entrar a una habitación y olvidar a qué iba. Puede despertar empapada de sudor, notar que su cuerpo responde distinto, sentirse más cansada, menos concentrada o con menor deseo sexual y preguntarse: “¿qué me está pasando?”

La transición a la menopausia puede incluir cambios en el sueño, el estado de ánimo, la regulación emocional, la sexualidad, la composición corporal y la percepción que una mujer tiene de sí misma.

Desde la neuropsicología, uno de los temores más frecuentes aparece con los olvidos, la “niebla mental” o la dificultad para concentrarse. Olvidar una palabra, distraerse o sentir menor agilidad mental no significa deterioro cognitivo. El sueño fragmentado, los bochornos nocturnos, el estrés, la ansiedad, la depresión y la sobrecarga afectan la atención y la memoria.

A veces el miedo no comienza con el olvido, sino con lo que la mujer piensa cuando ocurre: “estoy envejeciendo”, “ya no soy la misma”, “estoy perdiendo capacidades”.

No todas atraviesan esta etapa acompañadas. Puede llegar después de un divorcio, una separación, una viudez o durante una vida sin pareja. Para algunas coincide con pérdidas, hijos que se van, cambios laborales o cuidado de padres mayores. Vivir sin pareja no significa vivir en soledad; una red de apoyo protege.

Para quienes están en pareja, la psicoeducación es fundamental. Los cambios en el deseo sexual no deberían interpretarse automáticamente como desamor, rechazo o infidelidad. La sexualidad puede modificarse por cansancio, alteraciones del sueño, cambios hormonales, dolor o sequedad vaginal, ansiedad, depresión, imagen corporal y calidad del vínculo.

Cuando la pareja desconoce estos cambios puede personalizarlos: “ya no me desea”, “ya no me quiere”, “seguramente hay alguien más”. Esa interpretación puede generar reclamos, presión sexual, distancia y conflicto cuando más se necesita comprensión.

Comprender la menopausia no significa justificarlo todo, sino diferenciar entre un cambio fisiológico, una dificultad emocional y un problema de pareja. La intimidad tampoco se reduce a penetración: besos, caricias, conversación, ternura, cercanía y seguridad emocional forman parte de la vida sexual.

Con los años puede disminuir la masa y la fuerza muscular. Por eso la alimentación adecuada y el ejercicio de fuerza son importantes para la movilidad, la salud ósea, independencia y funcionalidad.

La menopausia puede convertirse en una etapa de regreso hacia una misma. Después de tantos años cuidando, resolviendo y sosteniendo a otros, quizá ha llegado el momento de preguntarte: ¿qué necesitas tú?, ¿cómo te sientes?, ¿qué cuidados requieren ahora tu cuerpo y tu mente?

Informarte es una forma de cuidarte. A pesar de la tecnología y del acceso a información médica y psicológica, la menopausia sigue rodeada de silencios y desinformación. Hace falta hablar de ella con apertura y llevarla a una atención interdisciplinaria: ginecología, psicología, nutrición, ejercicio, psiquiatría cuando sea necesaria y valoración neuropsicológica si las dificultades cognitivas lo ameritan.

Reconocerte en esta etapa no significa dejar de ser quien eras, sino aprender a habitar con mayor conciencia una nueva versión de ti misma.

De otros aspectos de la menopausia hablaremos con mayor profundidad en otra ocasión.

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La autora es Licenciada en Psicología | Docente universitaria

Mtra. en Psicología Familiar

Mtra. en Neuropsicología

Psicoterapia clínica, familiar y de pareja

Terapia en línea

WhatsApp: +52 664 177 7275

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