La posibilidad de que la región enfrente uno de los episodios de El Niño más intensos está llevando a medidas de prevención ante un invierno que podría poner a prueba drenajes, vialidades, cauces y zonas habitacionales

TIJUANA, BC.- La posibilidad de que la región enfrente uno de los episodios de El Niño más intensos de las últimas décadas está llevando a San Diego y Baja California a reforzar, de manera paralela, sus medidas de prevención ante un invierno que podría poner a prueba drenajes, vialidades, cauces y zonas habitacionales.

El Centro de Predicción Climática de NOAA señala que El Niño continúa fortaleciéndose y existe una probabilidad superior al 90 por ciento de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027. Además, existe 69 por ciento de posibilidades de que el episodio alcance niveles considerados históricos, por encima de los registrados desde 1950.

Aunque en la conversación pública ha comenzado a popularizarse el término “Súper Niño”, la denominación no corresponde a una categoría técnica del fenómeno. La intensidad se clasifica en términos como moderada, fuerte o muy fuerte.

Del lado estadounidense

Del lado estadounidense, la preparación ya forma parte de la agenda oficial. La ciudad de San Diego advierte que lluvias superiores a las habituales podrían saturar los sistemas de drenaje y generar inundaciones, deslaves, erosión costera, oleaje elevado, caída de árboles, cortes de electricidad y problemas de movilidad.

La ciudad también está revisando el mantenimiento de sus sistemas de control pluvial y preparando campañas para que residentes de zonas vulnerables tengan planes de emergencia.

Incluso el Concejo Municipal programó para este 1 de septiembre una actualización específica sobre los preparativos ante el fenómeno y el estado de la infraestructura de drenaje.

En Baja California, autoridades estatales, municipales y federales instalaron una mesa de coordinación.

¿Y Tijuana?

En Baja California, autoridades estatales, municipales y federales instalaron una mesa de coordinación para anticiparse a posibles lluvias extraordinarias.

Entre las medidas se contempla notificar a familias asentadas en zonas de riesgo de inundaciones y deslaves, revisar la infraestructura hídrica y reforzar la capacidad operativa de los organismos de agua de Tijuana, Tecate, Rosarito y Ensenada.

Uno de los puntos más delicados será la canalización del Río Tijuana. Las autoridades acordaron realizar un censo de personas en situación de calle que permanecen en el cauce y posteriormente avanzar con trabajos de limpieza y desazolve.

El desafío es binacional. Lo que ocurra en la cuenca del Río Tijuana puede tener consecuencias al cruzar la frontera, particularmente por el arrastre de basura, sedimentos y aguas contaminadas hacia el sur de California.

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