EL ANÁLISIS DE LA IA
Las elecciones de 2027 no serán presidenciales, pero sí podrían convertirse en el primer gran laboratorio político de la inteligencia artificial en México. El 6 de junio estarán en juego la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas y cientos de cargos locales. El tamaño de la contienda —el INE ha estimado un presupuesto superior a 47 mil millones de pesos— hará de esta elección un campo particularmente atractivo para las nuevas tecnologías.
La IA estará presente desde antes de que comiencen formalmente las campañas. Morena, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, PVEM y sus candidatos podrán utilizarla para analizar millones de datos, identificar segmentos de votantes, producir mensajes personalizados, traducir discursos, generar imágenes, videos y voces, y responder automáticamente a ciudadanos. El candidato que antes necesitaba un equipo de diseñadores, editores, analistas y operadores digitales podrá hacer buena parte de ese trabajo con unas cuantas herramientas.
El problema aparece cuando la eficiencia se convierte en manipulación. México ya tuvo una advertencia en 2024: un video de Claudia Sheinbaum fue alterado para hacer creer que durante su votación había sido abucheada con gritos a favor de Xóchitl Gálvez. El material circuló miles de veces. También durante aquella elección se discutió intensamente el uso de bots, contenido automatizado y campañas de desinformación.
Los antecedentes internacionales son todavía más inquietantes. En Eslovaquia, antes de las elecciones de 2023, circuló un audio falso que supuestamente involucraba al candidato opositor Michal Šimečka en una conspiración electoral. Aunque fue identificado como deepfake, se convirtió en uno de los contenidos más virales de aquella campaña. En India, durante las elecciones de 2024, videos falsos de los actores Aamir Khan y Ranveer Singh criticando a Narendra Modi superaron conjuntamente el medio millón de reproducciones.
Indonesia mostró el otro rostro de la tecnología: Prabowo Subianto utilizó imágenes generadas por IA que lo presentaban como un personaje simpático y cercano, estrategia que ayudó a transformar su imagen pública. Allí, la IA no necesariamente produjo noticias falsas; sirvió para construir una nueva identidad política.
¿Será entonces una elección más inteligente? No necesariamente. Un estudio con 7 mil 635 participantes encontró que los ciudadanos rechazan especialmente los usos engañosos de la IA, pero también que esa desaprobación no necesariamente castiga electoralmente a los partidos que recurren a ellos.
México comienza a prepararse. En junio de 2026, el INE lanzó lineamientos para promover un uso ético, responsable y seguro de la IA, aunque el marco específico para campañas todavía enfrenta enormes desafíos.
La paradoja será evidente: la IA puede hacer campañas más baratas, personalizadas y accesibles, pero también puede fabricar en segundos una mentira capaz de alcanzar millones de teléfonos. En 2027, el desafío no será solamente elegir entre candidatos. Será aprender a distinguir entre lo que ocurrió, lo que un candidato realmente dijo y lo que una máquina puede hacernos creer que ocurrió.
IMPORTANTE: El análisis presentado es resultado de una consulta a la Inteligencia Artificial.