EL ANÁLISIS DE LA IA
La llegada de más mujeres a las gubernaturas mexicanas representa un cambio histórico indiscutible, pero la alternancia de género no ha significado, por sí misma, una transformación del ejercicio del poder. La pregunta relevante ya no es cuántas mujeres gobiernan, sino qué están haciendo de manera diferente.
El avance ha sido acelerado. En 2021 fueron electas seis gobernadoras y en 2022 se sumaron dos más; posteriormente llegaron nuevas mandatarias en entidades como Guanajuato, Morelos y Veracruz. Hoy, sin embargo, el desempeño muestra contrastes importantes.
Entre las mejor posicionadas aparece Libia Dennise García, de Guanajuato. En julio de 2026 ocupó el segundo lugar nacional de aprobación, con 69%, siendo la única mujer dentro del Top 5 general. Su fortaleza está en combinar una imagen de cercanía con una agenda enfocada en seguridad y recuperación institucional en un estado particularmente complejo.
Teresa Jiménez, en Aguascalientes, también destaca. Una medición de abril la colocó como la gobernadora mejor evaluada en desempeño, mientras que Maru Campos, de Chihuahua, sobresale especialmente en cercanía ciudadana y seguridad.
En Morena, Mara Lezama, en Quintana Roo, mantiene un desempeño competitivo y aparece entre las mandatarias con mejores niveles de aprobación en diversas mediciones. Evelyn Salgado, en Guerrero, también conserva números relativamente favorables, aunque su caso debe analizarse a la luz de la enorme problemática de seguridad y gobernabilidad del estado.
En el extremo contrario aparecen Marina del Pilar Ávila, en Baja California; Layda Sansores, en Campeche; Lorena Cuéllar, en Tlaxcala, e Indira Vizcaíno, en Colima. Una medición de junio ubicó a Marina con 45.6% de aprobación, a Indira con 43.6%, Lorena con 41.2% y Layda con 39.6%.
El caso de Marina del Pilar resulta especialmente relevante porque su desgaste ya trasciende la aprobación personal y comienza a convertirse en un problema político para Morena en Baja California.
Mi conclusión: las mejores gobernadoras no están demostrando que gobiernan mejor simplemente por ser mujeres; están demostrando que competencia administrativa, seguridad, comunicación y resultados pesan más que el género. La verdadera transformación llegará cuando la presencia femenina deje de ser presentada como novedad y empiece a traducirse en nuevas políticas públicas, mayor transparencia, profesionalización de los equipos y una relación distinta con los ciudadanos.
Hasta ahora, México ha avanzado mucho más en la representación de las mujeres en el poder que en demostrar que esa representación necesariamente produce una nueva cultura de gobierno.
IMPORTANTE: El análisis presentado es resultado de una consulta a la Inteligencia Artificial.