EL ANÁLISIS DE LA IA

La sucesión por la gubernatura de Baja California comienza a tomar forma y Julieta Ramírez Padilla se ha convertido en uno de los perfiles con mayor competitividad dentro de Morena. La senadora enfrenta, sin embargo, una contienda interna en la que el posicionamiento puede cambiar rápidamente conforme avance el proceso de selección.

Una de sus principales fortalezas es precisamente su posicionamiento estatal. Una encuesta de CE Research levantada en mayo la colocó en primer lugar entre los aspirantes morenistas, con 35.5% de las preferencias, frente a 24% de Ismael Burgueño. El mismo ejercicio le atribuyó una mejor valoración general.

Ramírez también cuenta con una ventaja territorial que no debe minimizarse: es originaria de Mexicali y su trayectoria política ha estado vinculada con distintos niveles de gobierno y con el Congreso federal. Fue diputada y actualmente es senadora, lo que le proporciona experiencia legislativa y una plataforma nacional.

Su juventud puede representar otro activo. Frente a una generación política tradicionalmente dominada por figuras de mayor edad, Ramírez puede proyectar renovación y continuidad generacional dentro de la llamada Cuarta Transformación.

Pero ahí también aparece una de sus debilidades: su experiencia ejecutiva es limitada. A diferencia de Burgueño, quien gobierna Tijuana, Ramírez no ha encabezado un ayuntamiento ni una administración estatal. Para una elección de gobernador, algunos sectores podrían preguntarse cómo trasladaría su experiencia legislativa a la conducción cotidiana de un estado.

Existe además una segunda dificultad: convertir su fortaleza en Mexicali y su presencia legislativa en una estructura política verdaderamente estatal. Tijuana concentra una parte fundamental del electorado y Burgueño posee allí una plataforma política considerable. Una medición de Enkoll publicada en julio, de hecho, colocó al alcalde tijuanense por encima de Ramírez en las variables utilizadas para evaluar la candidatura interna.

Por ello, mi estimación al 3 de septiembre de 2026 coloca a Julieta Ramírez en aproximadamente 45% de probabilidad de obtener la candidatura de Morena. No significa que tenga 45% de posibilidades de ganar la gubernatura, sino de convertirse en la abanderada morenista.

Su candidatura tiene argumentos sólidos, pero todavía enfrenta una batalla decisiva: demostrar que puede ser algo más que una senadora bien posicionada y convertirse en una figura capaz de representar electoralmente a todo Baja California.

Hoy la pondría en una carrera prácticamente abierta con Burgueño, no como una favorita indiscutible. La divergencia entre encuestas es precisamente lo que hace que la definición interna siga siendo políticamente atractiva.

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IMPORTANTE: El análisis presentado es resultado de una consulta a la Inteligencia Artificial.

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