EL ANÁLISIS DE LA IA

Durante décadas, la imagen migratoria de México estuvo asociada principalmente con personas que atravesaban el territorio nacional con la mirada puesta en Estados Unidos. Esa realidad está cambiando. México se ha convertido progresivamente en un país de destino para personas que buscan seguridad, trabajo, estabilidad y, en miles de casos, protección internacional.

Los datos muestran la dimensión del fenómeno. En 2025 se registraron 70 mil 482 nuevas solicitudes de asilo en México, mientras que al cierre de ese año había más de 173 mil personas con solicitudes pendientes y 152 mil refugiados reconocidos en el país. ACNUR señala que México ha consolidado su papel como país de destino y tránsito.

La transformación tiene una explicación multifactorial. Los cambios en las políticas migratorias de Estados Unidos han reducido significativamente los flujos hacia el norte, mientras que miles de personas que ya se encuentran en México han optado por permanecer aquí. ACNUR reporta que más de 70% de los solicitantes entrevistados durante 2025 manifestaron intención de quedarse en territorio mexicano.

Esto plantea un desafío que México todavía está aprendiendo a enfrentar: ya no basta con controlar el tránsito; hay que construir una política de integración.

Y Baja California representa uno de los principales laboratorios de esta nueva realidad. Tijuana es simultáneamente ciudad fronteriza, destino, punto de tránsito y espacio de recepción para solicitantes de asilo, refugiados y personas desplazadas. ACNUR la identifica expresamente como una ciudad clave dentro de estos movimientos.

El reto no consiste únicamente en proporcionar albergue. Implica documentación, vivienda, empleo, educación, atención médica y mecanismos de integración que eviten que las personas migrantes terminen en condiciones de precariedad.

También obliga a cambiar la conversación pública. Una persona que llegó a México buscando cruzar hacia Estados Unidos, pero terminó estableciéndose en Tijuana, deja de ser simplemente un migrante “en tránsito”. Se convierte en vecino, trabajador, consumidor y, eventualmente, integrante de la comunidad.

La gran pregunta para México es si sus instituciones, ciudades y sociedad están preparadas para asumir esta nueva realidad.

Porque la migración mexicana ya no solamente se dirige hacia el norte: una parte importante del fenómeno está comenzando a quedarse aquí. Y Baja California, por su posición geográfica, probablemente será uno de los estados donde esa transformación resulte más visible.

IMPORTANTE: El análisis presentado es resultado de una consulta a la Inteligencia Artificial.

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